Facu Zelaya
Ultramaratoniano y director del club Run Addiction
En los últimos años, el debate sobre la infancia parece centrarse en el uso de pantallas. Sin embargo, la reflexión de Facu Zelaya invitó a ir más allá: «el verdadero problema no son los dispositivos, sino el entorno en el que crecen los niños». En este sentido, señaló que estamos ante una generación que se moverá menos que la anterior. Antes, jugar significaba trepar, correr y explorar con libertad. Ahora, los espacios son más seguros, pero más limitados, y los niños pasan muchas más horas sentados, especialmente desde su escolarización.
Además, ni siquiera las actividades extraescolares logran compensar esta falta de movimiento. Como consecuencia, «encontramos niños sobreestimulados mentalmente pero infraestimulados físicamente, lo que afecta a su coordinación, su desarrollo cognitivo y su bienestar emocional», explicó.
A largo plazo, esta situación puede traducirse en «una pérdida significativa de capacidades físicas y sociales» durante la adolescencia. Es decir, menos actividad implica también menos oportunidades para desarrollar autonomía, seguridad personal y habilidades de relación con otros, aspectos clave en su crecimiento.
Por otro lado, Zelaya indicó que la inmediatez de las pantallas dificulta la tolerancia a la frustración, mientras que el deporte enseña a equivocarse, esperar y volver a intentarlo. Asimismo, favorece habilidades sociales como la empatía, la conexión y la autoestima.
En paralelo, el utramaratoniano incidió en recordar que cada niño aprende de manera diferente, por lo que resulta clave acompañar sin presionar. El papel de los adultos es esencial: «No se trata de ser perfectos, sino de ser padres coherentes». Los niños imitan lo que ven, y el ejemplo tiene un peso decisivo.


