Francesc Nogales
Autor del libro «Microrrelatos para familias en apuros»
El miedo es una reacción humana normal, nuestra adrenalina se dispara como mecanismo de protección y es algo que ha permitido nuestra supervivencia como especie, es el miedo que salvó a algunos el pasado 29 de octubre, con la dana.
¿Y si mi hijo tiene miedo a las tormentas o a los truenos? Esta situación es bastante normal para los que estamos en la zona de Levante, y aún ahora, meses después, sabemos que a muchos de nuestros niños se les acelera el pulso con la lluvia. El miedo de los niños a las tormentas es bastante común y puede deberse a varios factores. Algunas razones incluyen el ruido fuerte del trueno, los destellos de luz de los relámpagos, la sensación de falta de control sobre la situación y los miedos que a veces, sin querer, las familias podemos transmitirles a los niños. El miedo se genera porque dos áreas cerebrales se ponen en marcha ante algo. El hipocampo quien codifica una situación de riesgo, y la amígdala, que provoca un comportamiento defensivo. Cuando tienen miedo a las arañas, por ejemplo, es porque esa conexión entre el hipocampo y la amígdala se ha fortalecido varias veces.
Para ayudar a los niños a superar este miedo (y otros), es importante validar sus sentimientos, es decir, que ellos sepan que no pasa nada por sentir miedo o inseguridad, es algo totalmente normal a su edad. Podemos explicarles cosas sobre las tormentas de manera calmada y tranquilizadora, despertando su curiosidad. Podemos explicarles que el rayo es la luz, y el trueno el sonido. Cuando vemos caer un rayo sabemos que el trueno tardará unos segundos en hacer su ruido. Siempre vemos antes el relámpago que el sonido. Es bueno crear un ambiente seguro durante las tormentas y ofrecerles estrategias para manejar su ansiedad, como respiraciones profundas o distracciones.
Una buena estrategia frente a los miedos son los juegos de mesa. Es interesante evitar el uso de dispositivos tecnológicos o la televisión, ya que si salta la luz esa actividad no se podría continuar, mientras que si se trata de un juego de mesa no necesitamos corriente eléctrica, y un fallo eléctrico se resuelve con unas linternas o unas velas que además crean un ambiente más mágico, algo que también vivimos hace poco con el apagón del 28 de abril. Los juegos de mesa se convertirán en una manera preciosa de trabajar el turno de espera, la atención, el respeto a las normas y desactivar la conexión del hipocampo con la amígdala que genera el miedo.
