Ana Gómez Poveda
Trabajadora social. Experta en familia y adopción
Siempre que tengo delante un grupo de futuros adoptantes les digo: es lo mismo pero no es igual. La adopción es un recurso que se crea para cubrir la necesidad de niños y niñas que por miles de razones no pueden ser criados por sus progenitores, esas razones suelen tener que ver con situaciones complicadas a nivel social que generan un riesgo para los niños, por eso se busca otra familia que cubra sus necesidades. La imagen de canastilla abandonada en la puerta dista mucho de lo que realmente viven nuestros niños y niñas hasta que aterrizan en su nuevo hogar. Muchos de ellos pasan por dos o tres rupturas anteriores: familia biológica, acogimiento de urgencia, acogimiento temporal en familia o residencia y adopción. Todas esas separaciones son vividas por el niño o niña como “fracasos” ante sus intentos de vincularse a uno o dos adultos de forma permanente y segura. Esos fracasos van dejando huella en su capacidad de confiar de nuevo en los adultos, en sí mismo y en la vida en general. La adopción no es un mundo rosa ni es para todo el mundo. Otra cosa que les digo a mis familias es que es una Paternidad/Maternidad Premium, Cinco Estrellas Plus. Hay que estar muy seguro de la decisión y muy preparado para acompañar de forma reparadora y terapéutica a estos pequeños.
Los principales retos van a ser: la adaptación y conocimiento mutuo, la vinculación y proceso de reapego, la socialización, la escolarización, acompañar la historia de vida, elaborar el duelo del abandono y acompañar el proceso de construcción de la identidad. De puertas hacia fuera van a encontrar retos a nivel de familia extensa que no siempre comprende ciertas decisiones, situaciones o reacciones de la familia adoptiva, retos en el mundo escolar que desconoce en la mayoría de casos como interpretar ciertas necesidades de los niños y niñas expresadas a través de su conducta y retos sociales en general ya que la realidad de adoptantes y adoptados es aún muy desconocida e incomprendida.
Si ya has adoptado o estás pensando en hacerlo te animo a que leas mucho, que acudas a talleres, charlas y cursos específicos, que busques profesionales expertos en adopción, trauma, adversidad temprana y apego que puedan acompañarte correctamente. Te invito a que hagas trabajo personal, a que encuentres tus fortalezas, reconozcas tus debilidades para crecer y estar preparado para ser el padre o la madre que ellos van a necesitar.
El adulto que se ofrezca a la adopción debe tener resueltos sus propios duelos, ser un refugio seguro para el pequeño, una fuente de estabilidad y de cercanía emocional, estar conectado consigo mismo y abierto a conectar con él o con ella, demostrando antes de recibir nada que está disponible de manera incondicional para ayudarle a sanar las heridas que otros causaron. La adopción ofrece una oportunidad maravillosa a adultos y niños, la de crear relaciones conscientes, profundas y sanadoras. Gracias a todas las familias que se esfuerzan cada día para ser esos adultos.
