La pediatra Laura Álvarez, conocida en redes como ‘La pediatra Laura’, centró su intervención en la estrecha relación entre los hábitos saludables y el desarrollo cognitivo infantil, insistiendo en que «un niño sano tiene más capacidad para aprender, pensar y desarrollarse». La especialista explicó que este desarrollo engloba funciones como la memoria, el lenguaje o el razonamiento, y que comienza a moldearse desde las primeras etapas de la vida.
En este sentido, subrayó la relevancia de los primeros mil días, desde la gestación hasta los dos años, como un periodo clave para «programar la salud futura». Durante esta etapa, factores como una buena alimentación materna, la ausencia de tóxicos o el control del estrés resultan determinantes. Ya en la infancia, destacó el papel de la lactancia materna y de una dieta equilibrada como base del correcto funcionamiento cerebral. Álvarez incidió en nutrientes esenciales como el omega 3, el hierro, el yodo o las vitaminas del grupo B, presentes en alimentos como pescado, legumbres, huevos o frutos secos. Frente a ello, alertó del impacto negativo del exceso de azúcares libres y ultraprocesados, asociados a peores resultados cognitivos y alteraciones en la memoria o el control de impulsos.
Más allá de la alimentación, la pediatra defendió el ejercicio físico diario como un estímulo directo para el cerebro, capaz de mejorar la atención y las funciones ejecutivas. También destacó la importancia del sueño, no solo para consolidar aprendizajes, sino para favorecer el crecimiento, recomendando rutinas estables y evitar pantallas antes de dormir. Precisamente, advirtió del uso excesivo de dispositivos, vinculado a retrasos en el lenguaje y problemas de atención. «El cerebro infantil es especialmente vulnerable», afirmó. Finalmente, alertó sobre el impacto del estrés en el aprendizaje y abogó por entornos familiares más calmados: «Invertir en hábitos saludables es invertir en futuro».
