CASTELLON. ESTEPARK. PERIODICO MEDITERRANEO. II FORO CRECIENDO JUNTOS CV. INTERVENCION DE ANA ARECHAVALETA PSICOLOGA.

Educación, concienciación y empatía contra el ciberacoso

Ana Arechavaleta
Psicóloga habilitada en psicología clínica infantil y juvenil

«Educación, concienciación y empatía». Con estas palabras, la psicóloga Ana Arechavaleta daba las claves para la prevención del ciberacoso, uno de los mayores retos a los que se enfrentan las familias. En su intervención durante la jornada Creciendo Juntos CV celebrada en Castelló, Arechavaleta puso el foco en la necesidad de «no minimizar» los casos de ciberbullying y actuar en consecuencia, ya que «estas cosas no se pasan, por norma general, se agravan, y los efectos a largo plazo son horribles: hablamos de ansiedad, depresión e incluso casos autolíticos».

La especialista en psicología clínica infantil y juvenil destacó las características del acoso a través de los medio digitales (redes sociales, chats o videojuegos) y que lo hacen todavía más agresivo hacia las víctimas: ocurren en cualquier momento y su alcance es masivo en poco tiempo, lo que hace que la víctima caiga en un estado de alarma permanente. «Con el acoso escolar, el niño o la niña lo sufría durante las horas lectivas. Ahora, este acoso transciende más allá de la escuela y se da también durante el resto del día. Normalmente, un caso de ciberbullying va precedido de un acoso escolar», señaló la psicóloga.

Arechavaleta dio cuenta de algunos de los signos que pueden hacer sospechar que un menor está siendo objeto de ciberacoso, por ejemplo, poner excusas para evitar ir al colegio o al instituto, una bajada en el rendimiento escolar y cambios de humor. «El sentimiento que desarrollan las víctimas es el miedo, y cuando se tiene miedo la persona está nerviosa, alterada, preocupada…», detalló la experta.

En cuanto a los perfiles de víctima y agresor, la psicóloga señaló que el agresor suele ser una persona que «busca poder o venganza, tras relaciones afectivas, principalmente», mientras que las víctimas suelen ser personas con baja autoestima, que tienen algún rasgo que les caracterice o con poca red de apoyo, aunque especificó que «cualquiera de nosotros podemos ser víctimas».

La ponencia continuó con algunas claves para saber actuar ante un hecho de estas características. En el caso de ser la víctima y recibir un mensaje, no hay que responder nunca al agresor, hay que guardar las pruebas, bloquear, hablar con alguien de confianza y denunciar. En el caso de recibir un mensaje humillante de otra persona, se debe denunciar y borrar el mensaje, nunca compartirlo. Arechavaleta hizo hincapié en que muchas veces se opta por no hacer nada «lo cual te convierte en cómplice». «No debemos difundir ningún mensaje de este tipo, tenemos que apoyar a quien lo necesita y nunca hacer el vacío al niño vulnerable», destacó Arechavaleta.

La psicóloga terminó su exposición destacando la importancia de la comunicación en familia. «Internet y las redes sociales pueden ser un espacio increíble para aprender y conectar, de nosotros depende hacer que sean un espacio seguro», concluyó.