Desarrollo visual de nuestros niños y adolescentes

David Piñero

Catedrático Universidad de Alicante y optometrista del Hospital VITHAS Medimar Alicante

David Piñero centró su intervención en la importancia de entender la visión como un proceso que no depende solo de los ojos, sino también del cerebro. Explicó que la luz entra en el ojo, genera una imagen en la retina y esta se transforma en señales nerviosas que llegan a la corteza visual, donde realmente se interpreta lo que vemos. Por ello, cualquier alteración en este recorrido puede provocar problemas visuales, aunque el ojo parezca sano.
El ponente advirtió que la salud visual infantil no debe limitarse a detectar miopía, hipermetropía o astigmatismo. Aunque estos defectos son frecuentes, también existen «problemas de acomodación, binocularidad, convergencia o movimientos oculares que pueden afectar al aprendizaje y pasar desapercibidos». Estas dificultades pueden manifestarse con visión borrosa, dolores de cabeza, fatiga visual, rechazo a la lectura, saltos de línea o bajo rendimiento escolar.
Piñero prestó especial atención al aumento de la miopía en niños y adolescentes, vinculado «al exceso de trabajo en cerca, el uso intensivo de dispositivos digitales y la falta de tiempo al aire libre». Recordó que la miopía preocupa no solo por la necesidad de gafas, sino por el «alargamiento del ojo y el mayor riesgo de patologías retinianas».
En relación con las pantallas, Piñero defendió que no se trata de prohibirlas, sino de enseñar a usarlas correctamente y recomendó mantener una distancia mínima de 30 centímetros, evitar el móvil a oscuras en la cama, cuidar la postura, parpadear con frecuencia y aplicar la regla 20-20-20. Finalmente, pidió evitar alarmismos sobre la luz azul y recordó que la prevención y las revisiones visuales completas son claves.