Por Jessica Ortega-Barón
Profesora del Departamento de Psicología Social de la Universitat de València
El uso masivo de Internet influye en las formas de comunicación e interacción de los adolescentes. En España, el 97 % de los menores de 10 a 15 años ha usado Internet en los últimos tres meses y dedica una media de cinco horas diarias a las redes sociales. Este uso tan intenso de las tecnologías les abre la puerta a muchos beneficios, como el acceso a información, la posibilidad de relacionarse o el entretenimiento sin límite. Sin embargo, esta conexión hiperdigital también les expone a múltiples riesgos y problemas.
El cyberbullying es una forma de violencia que ocurre a través de las tecnologías y que se repite en el tiempo contra una víctima que tiene dificultades para defenderse. En España, se calcula que entre un 20 % y un 25 % de los adolescentes ha sufrido alguna forma de cibervictimización. A ello se suma la ciberviolencia de pareja, que consiste en usar el móvil o las redes sociales para controlar, vigilar, presionar o hacer daño a la pareja. A este respecto, cerca de uno de cada diez adolescentes ha sido víctima de este tipo de abuso digital. También preocupan los riesgos de carácter sexual. El sexting, entendido como el envío de fotos o vídeos propios de contenido sexual a través de Internet, aunque puede formar parte de la exploración afectivo-sexual habitual en estas edades, también puede entrañar peligros cuando ese contenido se difunde sin permiso o se utiliza para humillar, presionar o chantajear a quien lo envió. Los datos muestran que el 9% de los menores ha recibido presiones para enviar imágenes íntimas. Otro de los riesgos más graves es el denominado online grooming, un proceso por el que un adulto contacta con un menor en Internet, se gana su confianza y busca mantener con él o ella una interacción sexual. En este sentido, los datos son preocupantes: el 23 % de los menores ha recibido solicitudes sexuales y el 14 % ha tenido interacciones sexuales con un adulto.
Además de la alta prevalencia de estos riesgos, lo más preocupante es que cada vez es más frecuente que varias de estas problemáticas se solapen durante la adolescencia. Datos recientes evidencian que, además de sufrir cibervictimización por parte de sus compañeros y compañeras, el 4.7 % también ha recibido solicitudes sexuales o interacciones sexualizadas con adultos, y el 2.2 % ha sido víctima de cyberbullying y ciberviolencia de pareja a la vez. Además, el 2.7 % de los menores ha sido víctima de tres riesgos online a la vez: cyberbullying, ciberviolencia de pareja y solicitación o interacción sexualizada con adultos.
En definitiva, los riesgos a los que se enfrentan hoy en día los jóvenes en Internet no son problemas aislados, sino que están interconectados y tienden a solaparse. Por ello, resulta fundamental abordarlos desde una perspectiva global, como el programa Safety.net, que desde un enfoque multirriesgo previene las problemáticas digitales en la adolescencia. Entender cómo se solapan estos riesgos es fundamental para prevenirlos de forma más eficaz y ofrecer a los adolescentes herramientas que les permitan desenvolverse con mayor seguridad en el entorno digital.


