Les Coves de Sant Josep son el principal reclamo turístico de la Vall d’Uixó y atraen cada año a miles de visitantes. | A. V.

Coves de Sant Josep: Historia y aventura bajo tierra

El río subterráneo navegable más largo de Europa, que además es una maravilla geológica, está en la Vall d’Uixó, en la provincia de Castellón. Se trata de les Coves de Sant Josep, descubiertas desde hace 17.000 años, un tesoro natural de estalactitas y estalagmitas recorrido por un río bajo tierra que se puede atravesar.

Ubicadas a dos kilómetros del centro de la Vall, les Coves de Sant Josep se desarrollaron en el periodo del triásico medio y ofrecen una experiencia que combina naturaleza, historia y aventura. Un viaje en barca por sus galerías permite adentrarse en un paisaje único, donde el agua, la roca y el tiempo han creado un escenario de magia natural, que cautiva a más de 200.000 visitantes cada año.

Hoy en día la visita se inicia en un embarcadero, desde donde parte una barca que recorre 800 metros de la cueva subterránea, que se alternan con otros 250 de la galería seca, que se recorren a pie. El paseo tiene una duración aproximada de 45 minutos y, a medida que se avanza por el río, la naturaleza subterránea se despliega ante el visitante. Estalactitas y estalagmitas, de diversas formas y tamaños, cuelgan del techo y emergen del suelo, creando formaciones que desafían la imaginación. Las luces led, estratégicamente colocadas, resaltan la belleza de estas estructuras y originan un espectáculo visual singular.

Junto al encanto de la naturaleza, les Coves de Sant Josep también ponen al descubierto vestigios de ocupación humana, como los yacimientos arqueológicos de la entrada, con pinturas y grabados en la roca. Por todo ello, en 2017 fueron declaradas Bien de Interés Cultural y Patrimonio Mundial de la Unesco. Este tesoro geológico ofrece una variedad de experiencias que van más allá de la visita en barca tradicional.

Para los aventureros, las cuevas también se exploran con espeleokayak, en kayak individual o doble por el río, y cada uno va a su ritmo, sin un barquero que los lleve. Los más intrépidos pueden adentrarse en rincones vírgenes de la cavidad, nunca antes abiertos al público, con la inmersión espeleológica. Y, desde 2016, también acoge cada año el ciclo de conciertos acústicos Singin’ in the Cave, donde la música y la resonancia natural crean una atmósfera envolvente y emotiva.

Pero les Coves de Sant Josep son más que un paraje natural y un recurso patrimonial milenario. A su alrededor también late la historia, como en el poblado ibérico de Sant Josep, un yacimiento arqueológico situado en lo alto de un cerro con restos de un asentamiento íbero de más de 2.500 años. Actualmente está siendo objeto de una excavación en profundidad gracias a la financiación de la Unión Europea y a los fondos Next Generation EU.