El talento que acompañamos será el futuro que construyan

Nerea López

Psicóloga de Agora Lledó International School

Todos los niños tienen talento. A veces es visible desde pequeños, otras veces necesita tiempo, espacio y una mirada atenta para despertar. Nuestro papel como familias y educadores es el de cultivar con respeto y confianza lo que les hace únicos.
El cerebro infantil está en constante transformación. Durante la infancia y adolescencia, las conexiones neuronales que no se utilizan se eliminan en un proceso natural llamado poda sináptica. Todo aquello que no se cultiva con emoción y repetición acaba desapareciendo. Por eso es importante ofrecer estímulos adecuados, observar sus intereses y acompañar sus fortalezas, incluso si no encajan en los moldes tradicionales. Las etiquetas limitan, encasillan, y marcan. Cambiar el «ser» por el «estar» abre una puerta al cambio y al crecimiento.
Las expectativas de los adultos influyen directamente en el desarrollo de los niños. Cuando creemos en ellos y los miramos con confianza, les damos permiso para creer en sí mismos y avanzar con seguridad.
En el modelo educativo de Ágora Lledó International School el rendimiento académico es importante. Queremos que los alumnos alcancen sus metas, desarrollen su potencial y consigan buenos resultados. Pero también sabemos que para aprender hace falta equilibrio emocional. Por eso trabajamos de forma paralela su bienestar emocional, creatividad, habilidades sociales y su autoconocimiento. Porque una educación completa forma personas seguras, autónomas, curiosas y emocionalmente preparadas para la vida.
Observar sin juzgar, validar las emociones, evitar comparaciones, ofrecer espacios de exploración, fomentar el juego libre, cuidar el lenguaje y mantener una comunicación cercana con la escuela, son gestos que, sostenidos con coherencia, pueden transformar la vida de un niño. Porque educar no es solo enseñar, es acompañar.