Estefanía Navarrete, comisaria responsable del grupo GAMA, dirigiéndose a padres y madres, partió de una reflexión clara: «Cuantos menos estereotipos y prejuicios tengan vuestros hijos e hijas, más felices van a ser». A partir de esta idea, desarrolló unanálisis sobre cómo los menores crecen hoy en dos realidades simultáneas, la digital y la presencial, y por qué la prohibición no resulta eficaz.
En su intervención, defendió que limitar el acceso a dispositivos no soluciona el problema. «La privación no es la solución, sino el acompañamiento», señaló, insistiendo en la necesidad de que las familias conozcan los contenidos que consumen sus hijos y les enseñen a contrastar la información. Según explicó, los menores están especialmente expuestos a la desinformación, con los algoritmos de las redes sociales.
La ponente ilustró esta situación con ejemplos cotidianos, como el uso de símbolos o mensajes cuyo significado los adolescentes desconocen, pero replican por influencia del grupo. También alertó sobre la presencia creciente de discursos de odio en Internet, que suelen presentarse de forma normalizada o incluso humorística.
Navarrete identificó cuatro grandes ámbitos en los que estos discursos se manifiestan con más frecuencia: el machismo, el racismo y la xenofobia, la aporofobia y la LGTBfobia.
Como propuesta, la ponente abogó por fomentar una educación digital crítica basada en el acompañamiento activo, el diálogo y la creación de espacios familiares sin tecnología. También destacó el papel del deporte y otros entornos educativos como herramientas clave para transmitir valores como el respeto, la empatía y el trabajo en equipo.
