José Ignacio Carrasco y Antonio Sánchez
Responsables de la Unidad de Cardiología Pediátrica y Hemodinámica Infantil del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre
Las cardiopatías congénitas, alteraciones del corazón que se originan durante el desarrollo fetal, son una de las malformaciones más frecuentes al nacer. Aunque más de la mitad son leves y no requieren tratamiento, otras necesitan atención especializada desde el periodo neonatal.
Cuidar el corazón infantil exige experiencia, tecnología y un enfoque adaptado a cada etapa del desarrollo. En este contexto, la Unidad de Cardiología Pediátrica y Hemodinámica Infantil del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, integrada en e Instituto Cardiovascular Vithas, se ha consolidado como un servicio de referencia en la medicina privada. «Destacamos especialmente en hemodinámica infantil, siendo la única unidad privada que realiza cateterismo pediátrico en la Comunidad Valenciana, además de diagnóstico ecocardiográfico prenatal», señala el doctor José Ignacio Carrasco.
Creada en 1999, la unidad atiende a pacientes de la Comunidad Valenciana, otras regiones de España e incluso del extranjero. Su enfoque parte de que el niño no es un adulto en pequeño, sino un organismo en desarrollo que requiere un abordaje específico.
El equipo, liderado por los doctores José Ignacio Carrasco y Antonio Sánchez, trabaja junto a pediatras, intensivistas, anestesistas, personal de enfermería y cirujanos cardiovasculares. Dispone de tecnología avanzada como ecocardiografía de alta resolución, monitorización Holter y pruebas de esfuerzo adaptadas a niños.
La unidad atiende cada año a unos 2.500 pacientes y realiza alrededor de 5.000 procedimientos. Entre ellos, el cateterismo ha supuesto un gran avance, al sustituir en muchos casos a la cirugía abierta.
«Hoy muchos defectos se corrigen mediante cateterismo, incluso algunos antes inoperables, reduciendo riesgos y recuperación», explican los especialistas.
El proceso se realiza en salas equipadas con tecnología específica y con un enfoque centrado en el bienestar del menor. La enfermera supervisora, Pilar Gallent, acompaña al niño desde su ingreso en la UCI pediátrica, donde permanece con sus padres hasta el alta tras unas horas de observación.
Son enfermedades del corazón originadas durante la gestación. Aproximadamente la mitad son leves y pueden resolverse solas. El resto incluye defectos simples (como alteraciones en tabiques o válvulas) y complejos, que afectan a varias estructuras.
El cateterismo terapéutico ha supuesto un gran avance, permitiendo corregir muchos defectos sin cirugía abierta. Gracias a ello, el pronóstico ha mejorado notablemente: más del 90 % de los niños llega hoy a la edad adulta, frente al 20 % en los años 80. «La mayoría puede llevar una vida normal», destacan.
El ejercicio físico es recomendable en estos pacientes, siempre adaptado y supervisado si es necesario. «El sedentarismo empeora la salud cardiovascular», advierte el doctor Carrasco. Se recomienda actividad regular al menos tres días por semana.
La unidad también cuenta con un área de cardiología deportiva infantil, orientada a valorar a niños antes de practicar deporte competitivo. El estudio incluye antecedentes, exploración, electrocardiograma y, en algunos casos, prueba de esfuerzo.
Además, realiza seguimiento de menores derivados por otros especialistas o programas escolares, así como rehabilitación funcional para mejorar su capacidad física.


